La locomotora de la privatización del presidente Jair Bolsonaro está avanzando a todo vapor y tiene entre sus objetivos la empresa estatal de correos de Brasil, por la que se dice que pugnan compañías de logística y comercio electrónico. Según algunos expertos, el cambio traerá eficiencia y tecnología, mientras que, para otros, será destructivo para los usuarios, sean ciudadanos u otras empresas de e-commerce.

Fuente: América Económica

Desde el segundo semestre de 2022, los brasileños podrán recibir sus correspondencias y encomiendas traídas por carteros vestidos con los uniformes celeste de Amazon, violeta de FedEx, o azules de Magazine Luiza. Atrás quedarán los tradicionales uniformes azules y amarillos de los carteros de la ha sido durante más de 350 años la encargada de la correspondencia local: Empresa Brasileira de Correios e Telégrafos (ECT), que pasará a manos privadas como parte del plan de privatizaciones impulsado por el gobierno del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Según el primer estudio de desestatización realizado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), vinculado al Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, junto a la consultora Accenture, la comunicación y transacciones por medios digitales han ocasionado una caída acelerada en el volumen postal, traducido en la pérdida gradual de ingresos de Correios que no ha conseguido apalancar todo el potencial de automatización y digitalización de sus operaciones.

Por esta razón, la posición oficial del Gobierno Federal de Bolsonaro es que la privatización de la ECT es la “mejor alternativa que satisface los requisitos técnicos, económicos y jurídico-regulatorios para maximizar el valor generado para las diferentes partes interesadas: gobierno, empleados y toda la población brasileña”.

Por el otro lado, la oposición –del gobierno y del proceso de desestatización– argumenta que el proyecto no solo es inconstitucional (ya que en la carta magna brasileña dispone que la mantención de los servicios postales sea de forma exclusiva del gobierno federal), sino que también va a ser perjudicial para los ciudadanos y compañías. Y se trata de la venta de una compañía pública productiva que ha generado ingresos de R$ 1.530 millones (US$ 282 millones) en 2020 y además creará un monopolio que privará a las ciudades más apartadas y no rentables para la compañía del contacto con el resto del país.

El irrefutable atractivo

Pero más allá de las distintas posturas, lo cierto es que uno de los actores que más de cerca está observando el proceso es la industria del retail, especialmente el de las ventas online. “Lo que está en juego en este momento son los envíos del e-commerce, es esa la cuestión central. Ese es el debate que está escondiendo, la mina de oro, el lucro real”, dijo el líder de minoría, el diputado Marcelo Freixo (PSB-RJ), durante la discusión en la Cámara de Diputados para la autorización de la privatización de la estatal.

De hecho, Brasil se encuentra entre los 10 países con mayor número de ventas online a nivel global en 2020, según eMarketer. En 2020 el crecimiento de e-commerce respecto al año anterior cerró en 75%, según el E-Commerce Quality Index 2020 de Lett, la compañía brasileña de soluciones de inteligencia de mercado en e-commerce. Y en el primer semestre de 2021, la venta de online ha aumentado 57,4% en comparación al mismo período del año anterior, concluyó el estudio de Neotrust, consultora brasileña de e-commerce.

De esta manera, el atractivo de ETC es tal, que no solo los nombres de las empresas de logística tradicionales han salido en la discusión pública local como potenciales interesados en su gestión, tales como la brasileña Simpar o las multinacionales Fedex y DHL, sino también las de retail. En septiembre del año pasado, de hecho, el ministro de comunicaciones Fábio Faria afirmó que entre las candidatas están empresas como el retailer brasileño Magazine Luiza y el gigante estadounidense Amazon, e insinuó que la china Alibaba estaría interesada.

¿Y el activo más interesante? Ser la única compañía en el país con la capacidad de alcanzar a más de 5.500 de 5.568 municipios de Brasil a través de 11.000 agencias y 98.000 funcionarios.o