Según informaciones periodísticas, el confinamiento en Alemania podría extenderse un par de meses más. Sin embargo, son pocos los que tienen la opción de trabajar desde casa.

Fuente: Deutsche Welle

¿Qué es más importante, la salud pública o la libertad empresarial? ¿Cuánto tiempo de confinamiento puede permitirse un país sin ahogar financieramente a la economía y provocar una ola de quiebras y un desempleo masivo? La política alemana ha respondido a esta pregunta permitiendo que gran parte de la economía siguiera en marcha, incluso presencialmente, pese al cierre de la gastronomía, parte de los comercios y de sectores como los gimnasios o las instituciones culturales.

De esta manera, el confinamiento se podría “mantener durante mucho tiempo”, dice el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz. Él es responsable de la dimensión financiera de la lucha contra la pandemia. Al fin y al cabo, “no hay una paralización completa”, en las fábricas y en las oficinas se sigue trabajando. Pero para muchos críticos, ese es precisamente el problema. Muchas personas siguen desplazándose porque tienen que acudir a su lugar de trabajo.Las calles están llenas, así como los autobuses y los trenes.

Mucho más movimiento que en primavera

En el segundo confinamiento, la movilidad se ha reducido mucho menos que en el primero. En la política se han disparado las alarmas. Según informa el diario Bild, que cita a fuentes del partido de Angela Merkel (CDU), la canciller quiere prolongar el cierre de la vida pública. “Necesitamos otras ocho o diez semanas de medidas duras”, habría dicho Merkel.

¿Diez semanas? Eso sería hasta finales de marzo, justo antes de Pascuas. Según estas mismas informaciones, la mandataria también habría dicho que, si Alemania no logra protegerse de la mutación británica del coronavirus, “entonces tendremos una incidencia hasta diez veces mayor”.

Tampoco el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, quiere dar una fecha para el fin del confinamiento. Según dijo a la agencia de noticias Reuters, no tendría sentido especular al respecto.

La controvertida regla de los 15 kilómetros

¿Pero a qué se refiere la canciller con “medidas duras”? ¿A las que restringen la economía y consiguen así reducir enormemente los contactos? Por el momento, en los puntos del país con mayor incidencia no está permitido desplazarse a más de 15 kilómetros del lugar de residencia sin una razón de peso. Los críticos señalan que en las grandes ciudades esto podría tener menos efecto, pues los 15 kilómetros empiezan en el límite urbano.

Ir al trabajo es una de las razones consideradas de peso. Muchos empleadores están a favor de esto. “No pueden cerrar todas las empresas”, advierte el presidente de la patronal, Rainer Dulger. Es importante, a su juicio, “asegurar que la gente tenga alimento y trabajo mientras estén protegidos de la pandemia tanto como sea posible”, dijo en una entrevista con un periódico. Aparentemente, la “protección frente a la pandemia” no significa lo mismo para empleadores, empleados y políticos.

¿Solo un 14% teletrabajando?

Según un estudio del Instituto Ifo, el 56% de los trabajadores en Alemania podrían desempeñar sus actividades desde casa. La Fundación Hans Böckler llevó a cabo un sondeo en una muestra representativa de la población activa que indicaba que en noviembre de 2020, cuando Alemania estaba bajo un “confinamiento ligero”, solo el 14% de los empleados trabajan mayoritaria o exclusivamente desde casa. En el primer confinamiento la cifra era del 27%, mientras que en junio de 2020 se situaba en el 16%.

“Necesitamos, siempre que sea posible, que los empleados tengan la posibilidad de trabajar desde casa cuanto antes”, dijo el Ministro de Trabajo alemán, Hubertus Heil, quien se reunión con algunas de las principales empresas alemanas el martes para abordar el tema.

La política puede hacer poco más que pedir

Pero la realidad es que el Gobierno no tiene en su mano otra opción más que pedir la implementación del teletrabajo. El Ejecutivo sigue sin atreverse a hacer obligatorio el trabajo desde casa, tal y como hicieron Francia y Bélgica hace ya meses. En esos países, quienes incumplan esta norma se enfrentan a duras multas. Los Verdes están a favor de aplicar una política similar en Alemania. “Las grandes oficinas son zonas de riesgo”, tuiteó la líder parlamentaria verde en el Bundestag, Katrin Göring-Eckardt.

Tras anunciar el último endurecimiento de las restricciones, la canciller Merkel reconoció que aún no se ha tomado una decisión sobre el teletrabajo obligatorio. Pero eso podría cambiar. Está previsto que los primeros ministros de los estados alemanes se reúnan el próximo 25 de enero con la canciller para analizar los próximos pasos. Hasta entonces no habrá más que palabras en el aire. Y, mientras tanto, en las redes sociales han aumentado las quejas de empleados molestos por la exigencia por parte de sus superiores de que sigan yendo a la oficina, aunque podrían trabajar perfectamente desde casa.