Durante el simposio virtual de la Charité de Berlín con expertos latinoamericanos en salud se discutió sobre la integración del sector diagnóstico para el COVID-19 y el fortalecimiento de este para futuras pandemias.

Fuente: Deutsche Welle

Inmigrantes venezolanos en la frontera con Colombia esperan pasar prueba de COVID-19.

En el segundo día de la conferencia virtual “Retos del sector diagnóstico en América Latina ante enfermedades emergentes”, organizada por el Instituto de Virología de la Clínica Universitaria Charité de Berlín para intercambiar experiencias con países de la región, se abordaron los temas de integración del sector diagnóstico frente al nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y el fortalecimiento en salud con vistas a futuras pandemias. 

El diagnóstico para la inmigración venezolana

Colombia expuso cómo ha tratado de llevar el diagnóstico a las comunidades fuera de las grandes urbes, y en especial a Santander, en la frontera con Venezuela, donde diariamente cruzan entre 200 y 300 personas. Con alrededor de 1,7 millones de inmigrantes venezolanos, Colombia es el principal receptor a nivel mundial de la diáspora de ese país. Para llevar un mejor registro de esta población en torno a la pandemia se han implementado estrategias como servicios de diagnóstico móviles y el uso de pruebas “point of care”.

“Los objetivos fueron determinar la seroprevalencia de coronavirus en la población migrante, establecer la frecuencia de infecciones sintomáticas y asintomáticas, identificar factores asociados a la infección y monitorear la diversidad molecular de genomas en la zona de frontera“, explicó desde Colombia el doctor Bladimiro Rincón, de la Universidad de Santander. 

Frente a este desafío, el país sudamericano viene trabajando de la mano con la Charité de Berlín en una primera fase de validación de pruebas rápidas para la detección de antígenos. Juntos diseñaron un estudio retrospectivo en el que se van a procesar 600 muestras en la frontera. “Lo más importante en esta primera fase es que solamente el 36% de los inmigrantes que hemos analizado tuvo algún tipo de contacto con el virus causante del COVID-19. Nosotros realmente creíamos que este porcentaje iba a ser mucho más alto”, recalcó el experto colombiano.

Tres laboratorios para once millones de habitantes 

Por su parte, Guatemala relató las dificultades que tuvieron con las pruebas de antígeno debido a que al inicio de la pandemia no estaban capacitados para desarrollar ese tipo de tests. “Tuvimos que realizar, por ejemplo,  capacitaciones de personal y visitas técnicas, se instauró un control de calidad de proceso como auditorías y verificación para mejorar la calidad de las pruebas“, comentó Carmen Julia Mazariegos, de la Unidad Central de Referencia para la Vigilancia Epidemiológica del país centroamericano.

Los aspectos considerados como positivos durante esta experiencia, según Mazariegos, fueron la cooperación interinstitucional que se logró, la participación conjunta de todas las unidades y la participación multidisciplinaria. Pero lo que aún hace falta es el cumplimiento en algoritmos de diagnósticos, una unidad específica para procesos de verificación y otra de verificación previa para la obtención de un registro sanitario. 

El doctor Ronald Skewes Ramm, de la Dirección General de Epidemiologia de República Dominicana, informó que hasta el momento su país cuenta solamente con tres laboratorios para hacer pruebas de COVID-19 para un total de 11 millones de dominicanos. Y el hecho de que dos de los laboratorios sean privados y uno nacional hace que las diferencias en el testeo sean obvias.

“El sector privado trabaja a demanda, y no siempre cumple con la definición de casos. Aportan a atender la pandemia, pero dan un cuadro distorsionado de la situación. La demanda del laboratorio del sector público obedece más a los criterios epidemiológicos y la definición de casos”, señaló el doctor Skewes, quien espera que su país pueda establecer un esquema de toma de muestras por unidad geográfica, proporcional al tamaño de la población, así como también un acuerdo público-privado para momentos específicos. 

Respuesta regional ante futuras pandemias

En el encuentro virtual, que además se realizó en cooperación con el Ministerios de Relaciones Exteriores alemán y la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), quedó clara la importancia de las redes de laboratorios en la vigilancia de salud frente a las enfermedades infecciosas y el refuerzo de la misma para enfrentar futuras pandemias. Para ello se debería de tener en cuenta que los factores que favorecen la propagación de enfermedades infecciosas son principalmente ecológicos, climáticos, biológicos, sociales, económicos y políticos. 

“Se requiere de una red descentralizada de laboratorios. La formación de redes, entre otros objetivos, incluye el de compartir la información, que conduce a la elaboración de programas multisectoriales e internacionales con objetivos comunes en beneficio de la población”, acotó la agregada científica de la Embajada de México en Alemania, Julieta Rojo.

En ese sentido, la doctora Rojo agradeció que Alemania esté proponiendo un Centro Transnacional de Infectología para la región. “Así podremos compartir no solamente experiencias, sino beneficios y hacer transferencias tecnológicas que nos sean útiles a todos”, resaltó la experta mexicana.

En su turno al final de la sesión, el virólogo alemán Felix Drexler, del Instituto de Virología de la Charité, se mostró satisfecho con el intercambio de experiencias y la ayuda que ha podido brindar en nueve países de la región: “Me parece muy importante que estemos fortaleciendo nuestras redes. Pero, sobre todo, entre ustedes que son de una misma región. Tenemos que ver cómo podemos caminar juntos. Este es solo un primer paso”. 

Con la certeza de que la pandemia del coronavirus cambió, en general, la idea que se tenía de “salud” culminó el primer intercambio virtual de dos días propiciado por Alemania para una colaboración más estrecha con los encargados de salud en distintos países de Latinoamérica.