El Ejecutivo argentino quiere legalizar el aborto en las 14 primeras semanas de gestación. El envío del proyecto de ley al Congreso aviva la división del país y agita la “marea verde” y la “ola celeste” en las calles.

Fuente: Deutsche Welle

Milagros Saavedra tiene 19 años y estudia Sociología. Saavedra es una gota más de la marea verde que reclama en la católica Argentina la legalización del aborto. Un día después de que el presidente, Alberto Fernández, anunciara al país el envío de un proyecto de ley sobre el aborto elaborado por su Gobierno, Milagros se enfunda su mascarilla y su pañuelo verde y se dirige hacia el centro de la ciudad de Mendoza. Allí tomará parte en una nueva acción verde, que dice vivir con cada fibra de su cuerpo. “Me hace muy feliz poder hacer historia”, dice a DW, pues esta vez podría ser aprobada la ley que permitirá a las mujeres interrumpir su embarazo en las primeras 14 semanas de gestación y que las clínicas privadas y estatales lleven a cabo gratuitamente la intervención.

Nada menos que una revolución en un país en el que nueve de cada diez ciudadanos son católicos.

“Queremos decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida”, dice la joven estudiante. “Hay mujeres que mueren debido a los abortos clandestinos. La legalización es algo que el Estado y la democracia sencillamente nos deben”. Cada año se llevan a cabo más de 350.000 abortos ilegales en Argentina, 50.000 mujeres acaban después en los hospitales debido a diversas complicaciones y docenas de ellas mueren. La cifra real es aún más elevada. Milagros Saavedra quiere que eso termine, así como también las personas pertenecientes a 700 organizaciones que se han unido a la campaña por un aborto legal, seguro y gratuito.

Azul celeste contra verde

Camila Duro tiene 26 años y estudia Filosofía. Duro es vocera de la “ola celeste”, que rechaza una reforma de la actual ley del aborto y se distingue por llevar barbijos y pañuelos celestes. “No es justo resolver un problema matando a un ser humano tan solo porque no me viene bien en este momento”. Duro pertenece a la organización “Frente Joven”, que se ocupa de mujeres y niños.

Según una encuesta realizada por Opinaia, el 49 por ciento de los argentinos está en contra del aborto, el 35 por ciento a favor, y el 16 por ciento no quiere pronunciarse al respecto. Para Duro, el estudio pone de manifiesto que la opinión de una parte de la población no refleja necesariamente la de toda Argentina: “Solo porque la clase media y alta de Buenos Aires y otras grandes ciudades se identifiquen con ideas progresistas no significa que todos los argentinos las respalden”, dice la estudiante. Para ello, el país debe atenerse a la actual ley sobre el aborto, que permite la interrupción del embarazo en caso de violación o cuando la salud de la gestante corre peligro.

El país del actual Papa

Livia Uriol, decana de Ciencias Jurídicas de la Universidad Salvador de Buenos Aires, tiene una opinión clara sobre el debate actual: “Estoy en contra de aniquilar vidas humanas. Eso es un crimen. La protección de la familia está anclada en la Constitución”. Esa es también la posición de un hombre que sigue el debate con enorme atención a más de 10.000 kilómetros de distancia, el Papa Francisco, nacido en Buenos Aires en 1936, quien envió una carta a los obispos de su país para pedirles que protejan “la vida y la justicia”.

El tema divide profundamente a la sociedad argentina, que, para la jurista Uriol, ya ha perdido con el debate sobre la ley del aborto: “Esta discusión profundiza la brecha que ya existe en la sociedad. En lugar de abordar de forma conjunta proyectos en un país que ya de por sí tiene inmensos problemas políticos, económicos y culturales, dejamos que tales iniciativas nos dividan aún más”.

“Somos Belén”, el libro que sacude Argentina

El libro “Somos Belén”, escrito por la periodista Ana Correa, ha contribuído a caldear el debate en este 2020. Correa relata en él el destino de una mujer de 27 años de la provincia de Tucumán, que fue condenada a 8 años de prisión por el presunto asesinato del feto que gestaba.

Finalmente, salió de la cárcel después de tres años, después de que organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional lucharan por su caso. “Somos Belén” es también el grito de batalla de la marea verde y Ana Correa está convencida de que su libro ha tenido algún impacto político: “Gracias al libro, por primera vez un presidente argentino se ha reunido con una mujer que ha estado en la cárcel por un aborto”, dice la periodista.

Ese presidente es Alberto Fernández, que quiere cumplir su promesa electoral de no seguir penalizando el aborto: “El presidente ha impartido toda su vida clase de Derecho en la Universidad de Buenos Aires. A él no hay que explicarle que es absurdo seguir criminalizando el aborto en el año 2020”, continúa Ana Correa, que es madre de dos hijos y abortó en una ocasión porque el feto tenía síndrome de Edwards y era incompatible con la vida. Su mala experiencia después de la intervención ilegal la llevó a luchar por cambiar la situación. “Me juré que ninguna mujer tendría que sufrir lo que yo pasé. Es hora de que la sociedad argentina por fin cambie”.