Tras varias semanas de ataques contra el sistema de votación, el TSE ya había anunciado también un “proceso administrativo” contra el presidente brasileño.

Fuente: Deutsche Welle

La justicia de Brasil apretó el cerco el miércoles (04.08.2021) en torno al presidente Jair Bolsonaro, y lo incluyó en una investigación sobre grupos “digitales antidemocráticos”, que siembran desconfianza en las instituciones a través de la internet.

La decisión de investigar al mandatario en ese proceso, iniciado en 2019, fue adoptada por el juez Alexandre de Moraes, uno de los miembros de la Corte Suprema, a un pedido del Tribunal Superior Electoral (TSE).

La solicitud fue remitida el lunes y se basa en una muy dura y continúa campaña de descrédito, desatada por el líder de ultraderecha contra las urnas electrónicas usadas en los comicios que se celebran en Brasil desde 1996.

Tras varias semanas de ataques casi diarios contra el sistema de votación, el TSE también decidió el pasado lunes iniciar un proceso “administrativo” contra Bolsonaro por esa continúa descalificación de un sistema electoral que, en las últimas dos décadas, no ha sido objeto de una sola denuncia de fraude.

Bolsonaro desafiante

Sin embargo, el mandatario sostiene que el voto electrónico no es confiable, ha propuesto que se retome el sufragio en papeletas junto con el actual sistema y ha insinuado que el presidente del TSE, Luis Barroso, también miembro del Supremo, prepara un “fraude” para las elecciones de 2022.

El proyecto está en manos de la Cámara Baja y enfrenta dificultades, pues al menos 11 partidos representados, incluidos algunos oficialistas, ya adelantaron su rechazo y ratificado su confianza en la votación electrónica.

Para 2022 es amplio favorito el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el mayor rival de Bolsonaro. El gobernante suele decir que “no permitirá” que el país “vuelva a caer en las manos del comunismo”.

Este mismo miércoles, en aparente respuesta al mandatario, el juez Barroso alertó, sin citar a Bolsonaro, sobre la “erosión de la democracia” y la existencia “en Brasil y en el mundo” de líderes “populistas y extremistas que usan las redes sociales para preparar el camino hacia el autoritarismo”.