En el Perú no existe ninguna norma específica que evite las aglomeraciones durante la campaña electoral. Luego de que la ONPE y el JNE informaran que no tienen esa competencia, la ministra de Salud Pilar Mazzetti dijo hoy que hará ajustes al respecto. Hay medidas que sí se tomaron con antelación en Chile y Ecuador.

Fuente: Saludconlupa

El candidato de Somos Perú, Daniel Salaverry y el expresidente Martín Vizcarra se encuentran recorriendo el país desde mediados de diciembre.

Aunque el Estado de Emergencia se haya extendido en el país y nos encontremos al borde de la segunda ola, varios de los 23 candidatos a la presidencia de la República parecen vivir en una realidad alterna donde el virus que ha acabado con la vida de 38 mil peruanos ya no existe. Así lo vienen demostrando desde diciembre pasado, en sus actividades proselitistas, donde claramente no han mantenido el distanciamiento social debido. Recorridos en Lima y provincias. Almuerzos. Bailes. Abrazos. Tal y como lo hacían en la antigua normalidad, salvo por el uso de la mascarilla.

Si bien el Decreto Supremo 201-2020-PCM emitido por el Poder Ejecutivo el 22 de diciembre es enfático en mencionar que todo tipo de reunión que implique una concentración de personas que ponga en riesgo la salud pública se encuentra suspendido, el Ministerio de Salud no ha dispuesto un protocolo específico para estos meses de campaña donde los partidos políticos suelen convocar caravanas y mítines para captar votos.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) aprobó en noviembre siete protocolos de seguridad y prevención contra el Covid-19. Pero planteados básicamente para el 11 de abril, el día de sufragio. Son medidas diseñadas para todos los actores de la contienda electoral: miembros de mesa, personeros, periodistas y electorado en general, así como para los locales de votación y espacios abiertos. Pero no para la campaña.

“No es nuestra competencia. No reglamentamos las campañas. Ya el Minsa ha emitido una serie de resoluciones en relación a ello, y los candidatos tendrán que respetarlas. Hay un nivel de responsabilidad que les corresponde. Estamos viendo movilizaciones que no deben darse, y que ameritan una sanción social”, dice Malena Tillit, gerenta de Organización Electoral y Coordinación Regional de la ONPE.

Tillit resalta que para este proceso electoral, donde el presupuesto de la ONPE ha crecido en un 40%, prácticamente se duplicará el número de colaboradores de 50 mil a 90 mil en todo el país. Asimismo, cada una de las 94 oficinas descentralizadas de la ONPE contará con una unidad paramédica de cuatro integrantes que se encargará de monitorear y sensibilizar al personal.

A través de un comunicado, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) exhortó el miércoles a los candidatos a cumplir las disposiciones sanitarias y a la Policía Nacional para que vigile a los que las incumplen. Y recordó que emitió un reglamento sobre propaganda electoral, donde indican que las actividades de los partidos políticos que involucren reuniones en un espacio físico deben realizarse bajo las disposiciones del Ministerio de Salud. Pero sobre las actividades proselitistas no hay mayores precisiones.

En tanto, José Manuel Villalobos, director ejecutivo del Instituto Peruano de Derecho Electoral, considera que la ausencia de una norma específica con rango de ley podría deberse “a que los legisladores no han querido ponerle trabas a sus mismos partidos que se encuentran en campaña”. Aunque también cree que muchos actores políticos confiaron en que para estas fechas las cifras de contagios disminuirían.

“En setiembre venció el plazo para aprobar leyes y reglamentos en materia electoral. En estos momentos nos encontramos con un corsé que nos impide aprobar nuevas normas electorales en el marco de la campaña. A lo mucho el Jurado Nacional de Elecciones podría sacar una norma exhortativa. Es lo único que podría caber”, explica Villalobos quien considera muy iluso pensar que los políticos enfocarán sus campañas con mayor ahínco en las redes sociales.

Esta mañana la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, comunicó que se reunirá con el Jurado Nacional de Elecciones en breve para realizar ajustes sobre las actividades de campaña. “A pesar que las indicaciones son generales, vamos a hacer indicaciones ajustadas específicamente para actividades políticas que desde ya sugerimos que sean en lugares abiertos, con gran distancia entre personas, lugares fáciles de controlar en cuanto a accesso como estadios y lugares donde podemos ver cuántas personas ingresan”, dijo. Medidas que, sin duda, pudieron preverse antes de que arrancara el partidor electoral.

Países que sí pensaron en las campañas

De sesenta y tres elecciones programadas en el 2020 en 56 países, el 78,6% fue modificada o se suspendió indefinidamente el calendario electoral debido al Covid-19. Entre los primeros países que sí llevaron a cabo sus procesos para elegir a sus autoridades, como Corea del Sur (15/04), Israel (2/03) y República de Guinea (22/03), fue Corea del Sur la que prohibió las manifestaciones y los actos públicos, y los reemplazó por campañas virtuales.

En Sudamérica, Chile fue uno de los pioneros en dar el ejemplo. En julio de 2020 consolidó un protocolo sanitario de 24 páginas para el Plebiscito Nacional realizado en octubre donde se aprobó la redacción de una nueva Constitución. “Se reitera la prohibición de realizar actos masivos, sea de manera pública o privada, pues son incompatibles con una estrategia de distanciamiento físico y cuidado intensivo sanitario”, dice el protocolo elaborado por el Servicio Electoral de Chile (Servel). Es más, aquel documento alentó que la campaña, de ser presencial, pudiera realizarse de puerta en puerta. “Siempre que se desplace un número limitado de personas y que en ellas se respete la distancia física de dos metros”, dice.

En Ecuador, otro de nuestros países vecinos, inició el 31 de diciembre la campaña electoral para elegir a su nuevo presidente que tendrá lugar el próximo 5 de febrero. Los lineamientos han sido muy específicos: las caminatas proselitistas se harán conforme a la cantidad de electores de cada ciudad. En aquellas ciudades con más de 100 mil electores se harán con un máximo de 200 personas; en aquellas que cuenten entre 10 mil y 100 mil, no más de 150 personas; y en aquellas ciudades que se encuentren por debajo de los 10 mil habitantes, se ha dispuesto un tope de 100 personas.

Se ha previsto incluso el acompañamiento de los vehículos, estableciéndose entre 20 y 50 unidades vehiculares en las caravanas bajo el mismo principio de proporcionalidad.

No todos son ejemplos de sentido común y civismo, desde luego. En Bolivia, durante el proceso donde resultó electo como nuevo presidente el candidato de la izquierda Luis Arce, sucedieron varios hechos donde se pasaron por alto las medidas de prevención y seguridad debido a que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no emitió reglamentación ni protocolos con medidas de bioseguridad específicas para las campañas. Un caso similar al peruano.

En Venezuela, donde el 6 de diciembre se realizaron las elecciones parlamentarias, ni se diga. La campaña se cerró con mítines multitudinarios de simpatizantes de Nicolás Maduro, el gobernante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). “Estuvimos en Caracas con las avenidas Universidad y México repletas de Juventud y Pueblo Bolivariano”, tuiteó Maduro con desparpajo.

La campaña en Perú recién comienza. No tomar conciencia, en medio de una segunda ola, sería un peligro para la salud pública de la población. Por ahora, los vacíos legales favorecen a los partidos políticos.