La nueva cuarentena tendrá un menor impacto económico que la del 2020. No obstante, pondrá presión adicional sobre las finanzas públicas.

Fuente: Semana Económica

El golpe económico de la nueva cuarentena será acotado, incluso si esta se extiende durante todo febrero. Este escenario le restaría al PBI cerca de medio punto porcentual, de acuerdo a Macroconsult (ver gráfico Proyecciones de…). De extenderse por dos meses —hasta fines de marzo—, el costo sería de 1.5 puntos. A diferencia de la primera cuarentena del 2020, la focalización territorial y la mayor flexibilidad para la operación de los sectores primarios y de la mayoría de sectores no primarios aliviará el impacto económico. Sin embargo, sí se elevará la presión sobre las finanzas públicas debido al mayor gasto social y el probable aumento de iniciativas populistas en el Congreso.

Balance menos nocivo

Aun con una extensión de 30 días, la nueva cuarentena implicará una revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento menor a la que causó la cuarentena del 1S20. “Estamos asumiendo que vamos a parar 30 días, es lo más probable por el aumento de casos”, señala Eduardo Jiménez, jefe del sistema de información de Macroconsult. Así, la proyección de caída del PBI de febrero pasaría de 3.5% a 7.2%, con lo que el PBI del 2021 podría crecer medio punto porcentual menos de lo estimado. En contraste, la primera cuarentena llegó a costar hasta dos puntos porcentuales de crecimiento por semana.

La focalización territorial de la cuarentena (ver gráfico Regiones…), así como la flexibilidad para la operación por sectores, minimizarán el impacto. “Es un impacto pequeño porque la cuarentena que se ha hecho está bien enfocada, se está confinando a una parte pequeña de la población ocupada”, señala Jiménez. A diferencia del primer confinamiento estricto, las medidas dispuestas por el gobierno permitirán que todo el PBI primario —agricultura, minería, manufactura primaria— y gran parte de actividades no primarias, como construcción y banca, pueda operar con normalidad, resalta Luis Falen, head de macroeconomía de Intéligo SAB. Los sectores más afectados —comercio y servicios— representan el 20% del PBI, añade.

Otro factor que seguirá jugando a favor del crecimiento de la economía peruana son las condiciones externas, que se reflejan en los precios de los commodities como el cobre, que mantiene su nivel más alto en siete años. El año pasado la menor actividad en EE.UU., China y Europa —principales socios comerciales— produjo un shock externo negativo, pero este año el shock será positivo y “muy grande”, en línea con los avances en el proceso de vacunación y la consecuente recuperación económica en los mencionados países, explica José Martínez, vicepresidente ejecutivo de inversiones de Rimac. A nivel local, la llegada de las vacunas en febrero no tendría un efecto directo significativo.

La segunda cuarentena sí impactaría en los niveles de empleo. “El empleo no se ha recuperado en la misma velocidad que la producción, sigue doble dígito hacia abajo. En vez de mantener una senda de recuperación probablemente se vea un resentimiento”, estima Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE). El golpe sería más severo en el empleo independiente vinculado al pequeño comercio, precisa Jiménez. “En el sector tradicional se va a sentir fuerte el golpe, pues no tienen canales de venta electrónicos o delivery”, explica Carlos Casas, decano de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico. 

Si la cuarentena se extiende durante todo marzo con las mismas restricciones, el costo ascendería a 1.5 puntos del PBI, de acuerdo a Macroconsult. Bajo este escenario, al shock de oferta, producto de la menor actividad, se le añadiría el shock de demanda debido al aumento del desempleo, acota Martínez, de Rimac. 

Presiones fiscales

La reducción de ingresos fiscales por la menor actividad económica y el mayor gasto social asociado a la entrega de bonos aumentarán las presiones sobre las ya debilitadas finanzas públicas. La entrega del bono de S/600 a 4.2 millones de familias tendría un costo equivalente a 0.4% del PBI, estima Jiménez. Con una cuarentena extendida, el costo fiscal se acercaría a 1%. Y ello tendría su correlato en un mayor endeudamiento, tomando en cuenta que el nivel de deuda pública pasó de 26% en el 2019 a 34% en el 2020. Aun así, las necesidades de financiamiento adicional serían acotadas. “Todavía tenemos algo de espacio para endeudarnos un poco más y tener un déficit mayor, los mercados entenderían [ello] por la situación sanitaria”, anota Casas, de la UP.

No obstante, dada la situación sanitaria y económica, así como la cercanía a las elecciones generales, el populismo del Congreso podría acentuarse durante los próximos meses. Ello daría espacio a más medidas con impacto fiscal. “No hay mayor motivo para pensar que tenemos un Congreso distinto al que tuvimos el año pasado. La mayor diferencia en incentivos políticos es el tema electoral, que exacerba estos impulsos [populistas] antes que contenerlos”, enfatiza Macera, del IPE.

La próxima decisión del Tribunal Constitucional respecto a la ley que faculta la devolución de aportes de la Oficina de Normalización Previsional (ONP), de ser desfavorable al Congreso, evidenciaría la inviabilidad de estas propuestas legislativas, añade el economista. Otro propuesta con potencial costo fiscal sería el nuevo sistema de pensiones planteado por el Congreso, pues implicaría un gasto adicional permanente, sostiene Falen.