La vacunación, la preparación ante una nueva ola de la pandemia y el fortalecimiento del Minsa son los principales retos del sector salud, señalan especialistas consultados para este informe.

Fuente: El Comercio

El COVID-19 desnudó en muy poco tiempo la precariedad del Perú en materia de salud pública, expresada en la falta de camas de cuidados intensivos (UCI), respiradores artificiales, pruebas de descarte de COVID-19 y personal médico.

Cuando apenas habían transcurrido tres semanas de la declaración del estado de emergencia nacional, el expresidente Martín Vizcarra se vio obligado a reconocer estas clamorosas deficiencias en una de sus habituales mensajes al pueblo peruano.

Como siempre lo hemos aceptado, tenemos deficiencias. Deficiencias propias, nuestras, pero deficiencias estructurales que vienen desde hace décadas en nuestro sistema de salud y que ahora se evidencian en una crisis tan grande como la que estamos pasando”, comentó. ¿Cuáles son esas deficiencias estructurales?

La primera y más grave, según la mayoría de los especialistas consultados para este informe, es la fragmentación y atomización del sistema peruano de salud.

MINSA: ¿ENTE RECTOR?

La Hoja de Ruta del Sector Salud, publicada por COMEX el pasado 18 de noviembre, ya lo había advertido.

Tenemos un sistema público altamente dividido y fragmentado, que termina por afectar la calidad del servicio. [Por un lado] el Ministerio de Salud (Minsa) con el SIS, [por otro] el Ministerio de Transportes y Comunicaciones con Essalud, y las sanidades de las Fuerzas Armandas y la Policía Nacional [con sus respectivos establecimientos de salud]”, señala.

Y agrega que esa fragmentación no acaba allí, pues el Minsa solo tiene injerencia sobre sus establecimientos en Lima, pero no sobre los del resto del país, que son gestionados por las respectivas direcciones regionales de salud (DIRESAS), gerencias regionales de salud (GERESAS) y direcciones de redes integradas de salud (DIRIS).

Esto significa que el rol rector que debería tener el Minsa no se cumple, pues sus normas no son acatadas por todos, apunta Rosina Hinojosa, directora de Health Economic Solutions.

El MINSA ha perdido su condición de ente rector del sector salud ante la fragmentación del sistema.

Entonces llegó la pandemia y los responsables del sector salud tratan de correr y articular algunas cosas para tratar de salvar estos problemas. Pero las necesidades resultan siendo más grandes de lo que podíamos imaginar”, señala la especialista.

El resultado: un desbarajuste total, que se refleja en la clamorosa falta de oxígeno, infraestructura, personal y equipos para atender a los pacientes, como se vio en los momentos álgidos de la pandemia.

Por ello, Manuel Loayza, docente de la escuela de posgrado de la Universidad Norbert Wiener, recomienda que el Minsa retome su liderazgo como ente rector de la salud pública tras su fractura en diferentes sectores y organizaciones que generan confusión y duplicidad de funciones, como es el caso del Comando Covid-19, el Comando Vacunas, y decenas de comandos.

Una reforma profunda – agrega Hinojosa – pasa primero por generar un sistema de salud articulado, donde el Minsa dé las normas de salud pública y estas sean cumplidas por todos”.

RETOS INMEDIATOS

Desde el punto de vista de las clínicas otro gran reto es la mejora y fortalecimiento del proceso de intercambio prestacional, lanzado con bombos y platillos por el gobierno en junio pasado, pero que sólo ha dado como resultado la hospitalización de 20 pacientes.

De acuerdo a Jaime Moya, gerente de salud de la clínica Ricardo Palma, el intercambio prestacional es una prioridad que permitirá poner la oferta del sector privado al servicio de la población en una eventual segunda ola de COVID-19.

En ese sentido, propone que no se limite a los casos más complejos, que requieren ventilación mecánica, pues “una intervención tardía hace más complicado el manejo de los casos, reduciendo la posibilidad de éxito”.

Como se recuerda, el convenio de intercambio prestacional posibilita que los asegurados de Essalud y el SIS puedan ser hospitalizados en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de las clínicas.

Leyenda: Las clínicas piden fortalecer el acuerdo de intercambio prestacional para aumentar la atención médica de cara a una segunda ola de COVID-19.

En esa misma línea, los especialistas consultados para este informe alertan que este es el momento adecuado para prepararnos ante un rebrote de la pandemia.

Ante ello, Moya propone fortalecer inmediatamente los establecimientos del primer nivel de atención para atender los casos de menor gravedad y reducir, de esta manera, la demanda de los hospitales, que deben concentrase en los casos más graves.

Guillermo Alva, médico y profesor de postgrado de ESAN, está de acuerdo.

“El fortalecimiento del primer nivel es sumamente importante para la salud del país, y ha sido una de las razones por las cuales hemos tenido mayor mortalidad que otros países. La decisión de cerrar la atención primaria, en la época de Víctor Zamora, no fue adecuada, pero ahora podemos corregirla poniendo operativos todos los centros de primer nivel”, anota.

A ese efecto, recomienda poner manos a la obra en la obtención de equipos de protección personal (EPP), el abastecimiento de medicamentos y el mejoramiento de la logística, que soportará todo este esfuerzo.

“Sin un buen sistema logístico vamos a fallar”, comenta.

Leyenda: El caos imperó en el primer día de la jornada de vacunación nacional contra la difteria.

Finalmente, los especialistas en salud concuerdan en que se debe poner énfasis en la vacunación, no solo contra el COVID-19 (que todo el país espera con ansias) sino contra otras enfermedades, cuya cobertura ha sido muy baja en el 2020 debido a la pandemia.

En ese sentido, Manuel Loayza propone fortalecer la estrategia de vacunación con énfasis en población menor de un año, para generar inmunidad ante enfermedades que provocan brotes epidémicos y mortalidad en el país.

Los tumultos y descoordinación observados en la reciente campaña de vacunación contra la difteria no pueden volver a repetirse.

DATOS DE COMEX

* Los pacientes peruanos muchas veces prefieren no acudir al sistema de salud pública.

* Del 58.2% de la población que se enfermó en 2018, un 44.5% no buscó atención y tan solo un 23.8% acudió a un establecimiento público.

* Un 22.8% fue a una botica o farmacia y un 8.2%, a una clínica o consultorio particular.

* Un 23.6% de la población aún no cuenta con algún tipo de seguro.

* Nuestro país cuenta con una menor cobertura financiera en comparación con otros países de la región