El actual Gobierno proyecta vacunar a cinco millones de peruanos antes de julio y ha adquirido ya 48 millones de dosis para nuestro país. Pero una vez culmine su mandato, ¿qué evitará que el proceso de vacunación se ralentice por el cambio de mando?

Fuente: Suscripción El Comercio

Uno siempre puede caer en el defecto de exagerar, pero tomando en cuenta la emergencia sanitaria mundial provocada por el coronavirus, y las urgencias por las que pasa el Perú en esta coyuntura, es válido decir que nunca olvidaremos el vuelo AF 201 de Air France, que aterrizó en el aeropuerto Jorge Chávez del Callao el pasado 7 de febrero, con las primeras 300 mil vacunas contra el COVID-19 que llegaron a nuestro país.

Aquel vuelo, que arribó desde China (vía Ámsterdam) con el primer lote de Sinopharm, ha marcado desde entonces una referencia en lo que son esta clase de operaciones de carga médica a escala global: en un mundo que demanda más aviones con vacunas al mismo tiempo que cierra sus fronteras, abastecerse de estas soluciones químicas no es nada sencillo.

Así y todo, el Gobierno Peruano ya ha aplicado más de dos millones de dosis en nuestro país hasta este fin de semana, y la vacunación avanza en Lima y provincias, aunque vale aclarar que no con la misma velocidad. Por ejemplo, según data del Ministerio de Salud (Minsa), mientras en Lima se han aplicado más de 600 mil dosis, en Madre de Dios (selva sur) apenas se han superado las 3 mil.

¿Qué tanto puede avanzar la vacunación hasta julio (cuando tendremos cambio de presidente) y cómo se puede mejorar la aplicación de dosis de forma más homogénea en todo el país? Téngase en cuenta que el objetivo del Gobierno es vacunar a cinco millones de peruanos antes de que termine su gestión. ¿Eso es factible?

Para Miguel Mena, socio del estudio CMS Grau y experto en el mercado aerocomercial, pese a que no es sencillo en estos tiempos de alta demanda, las aerolíneas pueden trasladar los requerimientos del Perú“Lo ha venido haciendo el holding Air France-KLM a través de sus ‘hubs’ en París y Ámsterdam, y ahora también desde Estados Unidos. Y no solo ellos, pues otras se sumarán. Y en el ámbito nacional, también están cumpliendo Latam, Sky y Viva Air”, apunta.

El problema, según el especialista, es lo que ocurrirá cuando se comience a vacunar a la población de entre 60 y 30 años, pues son el grueso de la población peruana y su atención pondrá la logística local a prueba, sobre todo en tierra.

“No solo se retará a las rutas aéreas y terrestres, a los almacenes y la cadena de frío en el interior del país, sino que todo esto se hará en pleno cambio de gobierno, en los primeros meses de la nueva gestión presidencial, que suelen ser de aprendizaje”, anota Mena.

TIEMPOS DE SUPERCONGELADORAS

¿Y cuál es la situación del engranaje que soporta y soportará la logística para la distribución de vacunas en nuestro país? “Es deficitaria”, explica a su turno el gerente de Facilitación de Comercio de Cómex Perú, Xavier Montes.

“Nuestros aeropuertos, incluido el Jorge Chávez, no han crecido en infraestructura a la velocidad que debieron crecer, y esto muchas veces por responsabilidad del Estado, que no ha agilizado los proyectos de los concesionarios”, indica el vocero de Cómex.

Lo dicho, por ejemplo, limita la implementación del llamado frío aéreo (las supercongeladoras) en algunos aeropuertos de provincias, lo cual los descarta para recibir vacunas como las de Pfizer o AstraZeneca, que requieren una temperatura de entre -70°C y -80 °C para mantener sus propiedades.

Y si el traslado se hace por vía terrestre, la limitación es aún mayor, pues “solo tenemos autopistas de ida y vuelta hasta Trujillo, al norte, y hasta Ica, al sur”, precisa Montes.

ALIANZAS Y CERTIFICACIONES

Habida cuenta de estas limitantes, Ricardo Barrios, managing director de DHL Global Forwarding para el Perú, sugiere –a nivel general, no solo en el caso peruano– que los gobiernos que demandan vacunas implementen normas que liberen o agilicen el tránsito de estas soluciones cuando pasen por las aduanas, a través de una suerte de luz verde que les permita llegar, cuanto antes, a los ciudadanos.

En la misma línea, el gerente general de Servicios Aeroportuarios Andinos (Saasa), Enrique Vargas, resalta la necesidad de que se certifiquen internacionalmente los distintos ‘stakeholders’ que son parte de la logística del arribo y distribución nacional de las vacunas, lo que les permitirá –como en su caso– garantizar la trazabilidad y calidad de los lotes que vayan gestionando.

Son 48 millones de dosis las adquiridas por el Gobierno hasta la fecha, y 10 millones los que deberán arribar al país hasta julio. Menudo reto el que le espera al país en el corto plazo.