Las opciones del electorado de ese sector se han pulverizado más que en procesos anteriores. Analistas señalan que esto se produce tras el desgaste del fujimorismo.

Fuente: Suscripción El Comercio

En el Perú, ya no solo la izquierda es desunida. La derecha, también. Son cuatro las opciones –y otras dos que podrían encajar en el esquema– representativas del electorado de derecha que están en disputa para los comicios del 2021. Una atomización en el espectro de la que no se tenía registro.

Si nos remitimos a los últimos veinte años, las opciones de derecha recibieron –salvo en el 2001– más del 50% de respaldo en las urnas, con un máximo de tres partidos por contienda. En el presente proceso electoral, tenemos cuatro partidos que no proyectan igualar esos márgenes.

El politólogo Mauricio Zavaleta sostiene que, en general, al no tener un sistema de partidos, cada vez más se notan los efectos de la fragmentación. “Lo novedoso es que el votante derechista está fragmentado. No tiene favoritos claros. Antes existía previsibilidad, primero con Lourdes Flores Nano, y luego con Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski. La primera ya no está en escena, el fujimorismo está reducido y PPK en su casa, entonces los electores no tienen parámetros para coordinar su decisión”, explica el coautor del libro “¿Por qué no hay partidos en el Perú?” (Planeta, 2019).

En esa línea, el politólogo Eduardo Dargent considera que existe un problema de coordinación de élites. “La derecha tranquilamente pudo llegar con un candidato y no tener una lista. Le pasó a la izquierda y ahora lo vemos a la derecha con partidos que no terminan de representar claramente. Esto lo ves en sus listas congresales que terminan siendo mezclas amorfas”, agrega.

Ventana de oportunidad

El politólogo Omar Awapara señala que estamos ante las consecuencias de la reducción del fujimorismo“Era un voto que el fujimorismo recogió bien en el 2011 y 2016, pero después de lo que hicieron en el Congreso se vio un fuerte desgaste que se empezó a notar en las elecciones 2020. En ese proceso obtuvieron alrededor del 8% que es su voto duro”, indica el director de la carrera en Ciencias Políticas de la UPC.

En este punto coincide el analista político Gonzalo Banda, quien acota que, hasta el 2016, Keiko Fujimori “dominaba con mano de hierro la derecha, sobre todo la conservadora”. “Tenía una base religiosa, con pastores evangélicos, tenía intelectuales conservadores como Francisco Tudela o Fernán Altuve. Algunos están ahora con Rafael López Aliaga o con Hernando de Soto, dice el profesor universitario.

Banda también considera que el electorado se cansó de perder y rechazó la “moderación” que tuvo Keiko en parte de la campaña del 2016, como el discurso que brindó en la Universidad de Harvard, donde se mostró a favor de la unión civil y reconoció aciertos en la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

Llenando espacios

Para Banda, De Soto representa el “voto aspiracional”, muy parecido al de Kuczynski, mientras que López Aliaga abraza los principios más radicales de la derecha conservadora.

Además, alega que podemos ver rezagos de la derecha en otros candidatos como Daniel Salaverry (antes de Fuerza Popular) y Rafael Santos (antes de PPC). “El discurso de Salaverry contra los venezolanos era el de una derecha xenofóbica”, apunta. Mientras que Dargent recuerda que en el camino se quedó la candidatura de Fernando Cillóniz por problemas de la inscripción del partido Todos por el Perú.

Para Dargent, no queda nada en la derecha en términos de partidos políticos. Banda agrega que el crecimiento del populismo radical de derecha es una corriente que hemos visto en países cercanos como Brasil, y en el Perú ha empezado a dar sus primeros pasos.